Lo que todo empresario debería saber sobre derecho mercantil: lecciones tras un conflicto

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Si escribo este artículo es porque sé de lo que hablo. No soy yo de esas personas de las que le gusta dar consejos, Dios me libre, pero es cierto que en este tipo de aspectos, hay que hacerlo. Os cuento que a lo largo de mi trayectoria como empresario he aprendido muchas cosas a base de aciertos, errores y, sobre todo, conflictos.

Ahora bien, si algo puedo afirmar con rotundidad es que el derecho mercantil no es un tema chorra que se pueda dejar para “cuando haya problemas”. Es una herramienta estratégica que puede marcar la diferencia entre la continuidad o el fracaso de un proyecto empresarial. Así de fácil.

Hoy quiero compartir, en primera persona, algunos consejos de derecho mercantil dirigidos a otros empresarios, basados en una experiencia real que viví y que pude encauzar gracias al asesoramiento de Román Abogados.

Acuerdo de distribución

Hace unos años, mi empresa atravesó un conflicto serio con uno de nuestros socios comerciales. Se trataba de un acuerdo de distribución que, en su momento, cerramos con demasiada confianza y poca previsión jurídica.

El contrato existía, sí, pero era ambiguo en aspectos clave. Por ejemplo en la exclusividad territorial, causas de resolución anticipada y penalizaciones por incumplimiento. Cuando el socio empezó a vender directamente a nuestros clientes, saltaron todas las alarmas. Yo estaba convencido de tener razón, pero no sabía cómo actuar sin agravar la situación.

No actuar en caliente

El primer gran consejo que puedo dar es no actuar en caliente. Como empresarios estamos acostumbrados a tomar decisiones rápidas, pero en un conflicto mercantil la impulsividad suele jugar en contra. En mi caso, antes de enviar un burofax o amenazar con acciones legales, acudí a estos abogados. Ese paso fue clave. Lo que hicieron fue mirar con todo detalle el contrato y me hicieron ver los puntos fuertes, aunque también los débiles. Entendí que no todo era blanco o negro, y que una estrategia bien pensada valía más que una reacción inmediata.

Otro aprendizaje fundamental es la importancia de los contratos bien redactados. Puede parecer obvio, pero muchos empresarios seguimos utilizando modelos estándar o acuerdos “de confianza”. El problema es que, cuando surge un conflicto, lo único que importa es lo que está escrito.

En mi caso, como os cuento Román Abogados me habló claro de cosas complicadas como por ejemplo lo de las cláusulas mal definidas podían jugar en nuestra contra, y eso es algo que siempre hay que tener en cuenta.

También aprendí que la negociación es una herramienta jurídica, no un signo de debilidad. Mi idea inicial era ir directamente a juicio, convencido de que eso demostraría firmeza. Sin embargo, los abogados me aconsejaron intentar primero una solución extrajudicial bien planteada. Prepararon una comunicación formal, sólida desde el punto de vista legal, que dejaba claro que conocíamos nuestros derechos y estábamos dispuestos a ejercerlos. Gracias a eso, la otra parte aceptó sentarse a negociar. Evitamos un procedimiento largo y costoso, y alcanzamos un acuerdo que protegió el negocio.

Un consejo que doy siempre es rodearse de abogados especializados en derecho mercantil, no generalistas. El mundo empresarial tiene sus propias reglas, plazos y riesgos. En Román Abogados encontré profesionales que hablaban mi mismo idioma: entendían de balances, de relaciones societarias, de impacto reputacional y de continuidad del negocio. No se limitaron a decirme “qué dice la ley”, sino “qué te conviene como empresario”.

Otra lección clave fue comprender la responsabilidad de los administradores. En pleno conflicto, yo firmaba documentos y tomaba decisiones sin ser plenamente consciente de las posibles consecuencias personales. El equipo jurídico me explicó claramente hasta dónde llegaba mi responsabilidad y cómo debía documentar cada paso para protegerme a mí y a la sociedad. Ese conocimiento me dio tranquilidad y me permitió actuar con mayor seguridad.

Además, aprendí la importancia de prevenir conflictos futuros. Tras resolver el problema, revisamos todos los contratos de la empresa: proveedores, clientes, socios y empleados clave. Introdujimos cláusulas de resolución de conflictos, jurisdicción, penalizaciones claras y mecanismos de salida ordenada. No fue un gasto, fue una inversión. Desde entonces, he evitado varios problemas simplemente porque los acuerdos estaban bien estructurados desde el inicio.

Si tuviera que resumir mi experiencia en un mensaje para otros empresarios sería este: el derecho mercantil no frena tu negocio, lo protege. Acudir a Román Abogados no solo me ayudó a resolver un conflicto concreto, sino que cambió mi forma de gestionar la empresa. Hoy tomo decisiones más informadas, documento mejor los acuerdos y sé cuándo pedir ayuda profesional antes de que el problema crezca.