Deja a un lado el miedo a la crisis y al fracaso, tú también puedes emprender

Deja a un lado el miedo a la crisis y al fracaso, tú también puedes emprender

La crisis, qué palabra más manida. Cuando un negocio no tiene la marcha y el progreso que el empresario desearía, la mayor parte de la culpa, sino toda, se la achacamos a la ya famosa crisis económica. Por supuesto que pasamos un mal momento, pero yo en mi caso concreto estoy intentando expandirme, ampliar mi negocio abriendo una nueva oficina en Madrid, pero el papeleo no es lo mío, por lo que para ello me puse en contacto con el bufete Durán & Durán Abogados de Madrid, que está formado por un prestigioso equipo de abogados de empresas, expertos en gestionar problemas mercantiles y fiscales.

Cuando me inicié en el mundo empresarial me establecí primeramente en el barrio gótico de Barcelona, que es el casco antiguo de la ciudad. Tenía en mente varias opciones, pero me decanté por el sector turístico. Empecé con un pequeño local, que tenían en propiedad mis padres, en el que monté una agencia de viajes. A priori, el local estaba ubicado en el lugar idóneo, pues estaba en pleno centro de Barcelona, y la ciudad era de lo mejor para dedicarse a ese negocio en el que yo tenía puestas todas mis esperanzas, puesto que es una ciudad muy cosmopolita y turística (de hecho, ha sido declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad por sus impresionantes construcciones). Según las encuestas es la ciudad más visitada de las ciudades españolas, y una de las principales de Europa, tiene unas estupendas playas, pues está situada a orillas del Mediterráneo, entre el mar y la montaña, lo que la convierte en un buen punto de arranque para cualquier actividad o visita. Su clima es de tipo mediterráneo, con unos inviernos muy suaves. Tiene una amplísima e importante oferta cultural, como la emblemática Basílica de la Sagrada Familia y el Parque Güell, obras ambas del reconocido arquitecto a nivel mundial Antonio Gaudí, o el museo Picasso, entre otros. En su puerto atracan cada año multitud de trasatlánticos completos de turistas ávidos de recorrer sus calles y lugares más pintorescos, así como de degustar su rica y variada gastronomía, como por ejemplo el pan con tomate, la escalivada, y el famoso postre de crema catalana.

Además es una ciudad muy importante en lo comercial y financiero, ya que Cataluña a nivel industrial es uno de los motores de la industria española. La revolución industrial en España comenzó aquí. La industria textil fue pionera a nivel mundial. Y en Barcelona cada año se reúnen multitud de personas asistentes a congresos, reuniones y exposiciones de todo tipo a nivel internacional.

Por todo esto y mucho más Barcelona es una ciudad con mucho encanto que con motivo de los Juegos Olímpicos celebrados en ella en el año 1992 se modernizó y se abrió al mar, dándose a conocer a todo el mundo. Se edificaron numerosos hoteles y otros que ya existían se reformaron, se mejoraron y construyeron nuevas infraestructuras, contribuyendo a la mejora de la ciudad.

Mi agencia de viajes, que inauguré en el año 1990, notó el esplendor y la euforia de aquella época, por lo que abrí un segundo local en el paseo de las Ramblas, una zona peatonal y céntrica muy visitada por los miles de turistas, y que también funciona económicamente muy bien, tal y como yo esperaba, por lo que ahora tal y como os dije al inicio estoy preparándome para una nueva aventura, abrir e inaugurar un nuevo local en Madrid, una ciudad también con muchísimos visitantes y mucho que visitar. El turismo está en auge, y España es uno de los principales destinos turísticos del mundo, no solo por sus playas, sino también por el inmenso patrimonio histórico que posee, y estoy segura de que con mimo por mi trabajo y esfuerzo seré capaz de hacer frente a la crisis.

Tenemos que aprender a no dejarnos llevar por las noticias negativas que vemos en televisión y ser lo suficientemente valientes para emprender, ya que el trabajo por cuenta ajena escasea cada vez y las condiciones se están empeorando para todos los trabajadores, a quienes nos exprimen con bajos salarios y muchas horas. Lo bueno de emprender es que todo este esfuerzo que dedicas llevará el sello propio de tu saber hacer y repercutirá en ti, por lo que nadie sacará adelante y con más ganas el negocio que tú mismo.

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