El estado del sector hotelero en la Ciudad Condal

Desde Bòria BCN, hotel de lujo asociado a la marca Mercer, hasta los más humildes y asequibles establecimientos de la periferia, los hoteles de Barcelona son los encargados de liderar el sector dentro de las fronteras de Cataluña. En 2014, la Ciudad Condal contaba con 375 hoteles registrados, una cifra elevada que este año continuará con su progresión al alza dentro de un contexto que, incluso, algunos expertos han venido a calificar como “burbuja hotelera” y que no cuenta siempre con el apoyo de los vecinos de la capital, soliviantados por asuntos como el proyecto que convertirá una finca de la Plaza del Sol un nuevo hotel de tres estrellas y 18 habitaciones, el cual, según este colectivo ciudadano, contradice los planes urbanísticos del área.

Sagrada FamiliaDe acuerdo con el Informe 2013 situación del sector hotelero de la ciudad de Barcelona, de este conjunto de establecimientos hoteleros, los más abundantes son los de la categoría de cuatro estrellas, con 136 representantes. Por su parte, pertenecen 16 establecimientos a la categoría Gran Lujo -fomentada en los planes turísticos de Barcelona de cara al futuro dentro de una estrategia que busca fidelizar una clase de visitante dispuesto a desembolsar grandes sumas de dinero en su ocio por la ciudad-, mientras que los cinco estrellas llegan exactamente a la decena. Su ocupación redunda en beneficios para la economía nacional, puesto que el 65 % de los hoteles de Barcelona existentes en 2013 pertenecen a cadenas españolas, mientras que el 27 % son independientes de estos consorcios. Solo el 7,3 % porta una firma internacional en su fachada. Respecto a la naturaleza de los visitantes, la mitad responde a cuestiones de ocio y turismo, frente al poco más del 40 % que llegan a Barcelona por asuntos de trabajo. De ahí que el 80 % de la facturación de los hoteles se corresponda con las ventas por alojamiento, frente al 14,43 % relacionado con eventos acogidos en las instalaciones y el  2,50 % a la facturación en salones, los dos tipos de magnitudes siguientes en importancia.

En cualquier caso, la incidencia del sector hotelero y del turismo en general posee un gran peso en la economía de la ciudad. “El sector del turismo y la hostelería es uno de los principales motores económicos tanto del Estado español como de Cataluña”, explica el ayuntamiento de Barcelona en su análisis del escenario turístico local. “En particular, el turismo tradicional de sol y playa todavía se erige como uno de los principales focos de atracción de personas, aunque en los últimos años han aparecido nuevas tendencias que cada vez tienen más peso dentro de la oferta turística catalana”, explica el informe, que además las ventajas económicas del turismo como punta de lanza que, además, estimula el dinamismo de sectores relacionados como el transporte terrestre y aéreo, el sector energético o el sector de las comunicaciones.

En concreto, el parque hotelero de Barcelona se mantuvo estable en 2013, con una ocupación media del 75 % y un precio por habitación de casi 110 euros. Es decir, cifras prácticamente idénticas a las del curso precedente solo que con la añadidura de que en 2013 la oferta de plazas en hoteles y apartamentos turísticos de la Ciudad Condal había aumentado en 5.500 unidades y que, por fin, parece que la afluencia turística no es solo un asunto estacional, sino que se extiende de forma semejante a lo largo de todo el año –con la excepción de los meses de enero y diciembre-. Unos resultados que el presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona, Jordi Clos, no dudó entonces de calificar como “buenos”, al mismo tiempo que recalcaba que la urbe mediterránea todavía no había superado su capacidad de crecimiento hotelero en base a ese equilibrio en la relación entre oferta y demanda que se conserva estable desde 2009 en cuanto a precios y nivel de ocupación. Sin embargo, surgen dudas también acerca de que si esta fiebre inversora y la continua apertura de proyectos megalómanos –las especulaciones acerca de la construcción de un hotel en la Torre Agbar, la compra del Rennaisance por un grupo de inversión catarí- no esté conduciendo a una situación insostenible, muy por encima del índice de consumo real. “En los próximos años tendremos que analizar si Barcelona necesita nuevos hoteles, porque el turismo no crecerá siempre como ahora”, reconoció el subdirector de Turismo de la Generalitat, Patrick Torrent en una entrevista con el diario El País ya en febrero del año pasado, en fechas similares a las declaraciones efectuadas por Clos.

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