Las bebidas adulteradas no son tan comunes como se piensa

Las bebidas adulteradas no son tan comunes como se piensa

Quién no ha ido alguna vez a un bar de copas a disfrutar de un momento de tranquilidad, o de fiesta, y ha pedido una bebida alcohólica que sabía como los rayos de Zeus. A mi me ha pasado, lo reconozco, como a la mayoría de mis amigos y personas conocidas que durante sus años jóvenes han frecuentado bares.

Si ha sido así te informamos, de manera tardía, que te has tragado un alcohol de garrafón. Este alcohol, tal y como comentaremos más adelante, es un alcohol totalmente legal que puede beberse con seguridad, pero es famoso por las resacas pesadas que deja al día siguiente de ingerirse.

La realidad es que el alcohol no tiene porqué ser algo malo mientras se sepa disfrutar, como todos los placeres en la vida. Es el caso del vino, oro rosado para el paladar que es considerada como una bebida fundamental en la mesa junto con una buena comida, y que además tiene efectos positivos para el organismo.

Muchas personas llegan a hacer un verdadero ritual a la hora de beber este tipo de bebidas. Siguiendo con el ejemplo del vino, para conseguir sacarle todos los aromas, hay que descorchar la botella y dejar que, entre el oxígeno a través de un decantador, así los sabores del vino destacan más.

Los recipientes dónde se sirve el alcohol también tienen mucha importancia, como es el caso de las copas de cócteles y los vasos de whisky, que se sirven en copas específicas. Estas copas pueden ser premium, y se pueden encontrar gracias a empresas como Giona Premum Glass, una marca de cristalería de profesional con una gama de productos basados en los principios de la marca: calidad, diseño y resistencia, ya que han sido elaborados con cristal de máxima dureza y transparencia mediante una exigente tecnología de fabricación.

Qué nos encontramos en el garrafón

Las bebidas adulteradas se conocen popularmente por el garrafón, una palabra que de por sí ya suena mal, pero sentirla en el estómago es peor, ya que alude a alcohol de una dudosa calidad que se ha vertido en una copa, muchas veces en lugar de una bebida alcohólica de marca reconocida.

Este tipo de bebidas solían ser problemáticas en el pasado, cuando la legislación no era tan estricta y las bebidas adulteradas podían colarse en algún negocio. Los métodos de adulteración suelen pasar por añadir al alcohol sustancias químicas que hacen que el alcohol se diluya, generando con una estafa que generar graves problemas de salud. Esto resulta realmente dañino cuando el alcohol se adultera con alcohol metílico, que difiere del etílico que es el que se encuentra en las bebidas alcohólicas, mientras que el metílico se encuentra en los productos de limpieza por sus propiedades desinfectantes. Este alcohol es tóxico para los mamíferos y en una cantidad de cien mililitros puede ser letal para el ser humano. Tal es así que en 1963 hubo una intoxicación masiva por alcohol metílico que causó la muerte de cincuenta y una personas y dejó ciegas a otras nueve.

Como vemos el alcohol adulterado es realmente un grave problema que puede cobrarse vidas, pero el garrafón de hoy en día está muy alejado de los alcoholes metílicos. El garrafón de hoy en día es el alcohol que se vende a granel, y que se vierte en garrafas. Garrafón viene de cuando el dueño de un bar acudía a una licorería con garrafas vacías, las rellenaba y luego ya en el bar rellenaba las botellas de marco con licores de segunda o tercera categoría, cobrándolos a precio de primeras marcas.

Con el cierre de las licorerías de barrio, se extendió el alcohol de segunda categoría embotellado, que se puede encontrar en la mayoría de los supermercados y tiendas. Lo cierto es que estas bebidas son totalmente legales con la única diferencia respecto a las de primeras marcas que no han pasado los controles de calidad que ponen las marcas, o porque son excedentes. Pero esto no evita que con un refresco se pueda beber.

El problema con estas bebidas es que tienen más compuestos secundarios debido a una destilación que no es limpia o a una adulteración natural de la bebida. Esto cambia el sabor y la textura de la bebida, normalmente a peor. Para enmascarar la calidad a veces se le añade saborizantes u odorizantes artificiales, que es la razón por la cual algunos alcoholes de garrafón saben “demasiado” intensos.